Cáncer y artritis reumatoide

El pasado lunes, 4 de febrero, se celebró el día Mundial contra el Cáncer. Afortunadamente y gracias al avance en los tratamientos, protocolos y manejo de estas patologías la supervivencia ha aumentado espectacularmente y ya alcanza el 60%. La artritis reumatoide es una patología inflamatoria crónica en que se ha visto que puede haber un aumento de estas enfermedades, especialmente linfoma, cáncer de pulmón y de cérvix. Los reumatólogos cada vez más nos encontramos con enfermos con artritis reumatoide, que han sufrido un cáncer y que la han superado. Ante estos enfermos siempre existe la duda sobre si es posible iniciar o volver a iniciar una terapia biológica, ya que estos tratamientos actúan sobre el sistema inmune que es lo que nos protege contra las neoplasias. Hay muy pocos datos sobre estos enfermos, ya que son sistemáticamente excluidos de los ensayos clínicos, y la prudencia médica (primum non nocere) hace que en estas situaciones se utilicen con mucha cautela.

Hace pocos meses la revista Current Opinion in Rheumatology, una de las revistas líderes en reumatología, publicó una revisión sobre el tema titulada “El tratamiento de la artritis reumatoide en pacientes con historia de cáncer”. En esta revisión se utilizaban datos de los registros británicos, alemán y danés de enfermos con artritis reumatoide y se analizaban diferentes metaanálisis que han estudiado el tema. La conclusión final es que ni las terapias antiTNF ni rituximab parece que aumenten el riesgo de una recaída de la neoplasia. No hay todavía datos suficientes para valorar las terapias biológicas que se han comercializado después, pero no parece que los resultados deban ser diferentes.

A pesar del optimismo de la noticia, cada caso, cada enfermo, debe ser valorado de forma individual y de forma conjunta médico-enfermo decidir cuál es la decisión más adecuada.