Artrosi y patología denegerativa

En la mano encontramos dos tipos bien diferenciados de artrosis, aunque a veces puedan coincidir.
Por un lado tenemos la artrosis erosiva o nodular de manos y por otro la rizartrosis.

Artrosis erosiva o artrosis de manos (OA)

¿Qué es la artrosis erosiva o artrosis nodular de manos (OA)?
Todos solemos relacionar la palabra artrosis con gente mayor o con sobrepeso, pero la OA es la excepción que confirma la regla.
La artrosis nodular de manos consiste en la inflamación de las articulaciones interfalángicas distales y proximales de los dedos, es decir las que forman los nudillos.  Es la artrosis que aparece en gente más joven y la que tiene un componente genético más importante. Es habitual (aunque no imprescindible) que algún familiar del paciente la haya sufrido antes.
La artrosis de manos es la más inflamatoria de las artrosis y se presenta con brotes de dolor e inflamación, permaneciendo sin síntomas o con síntomas menos intensos entre los mismos. Estos brotes suelen durar una semana más o menos y pueden ser muy intensos y dolorosos, deformando un poco la articulación. La artrosis de manos, poco a poco provoca la deformidad de las articulaciones y forma unos nódulos (llamados de Heberdeen y Bouchard) típicos de esta patología. Con la evolución de la enfermedad los brotes desaparecen, quedando una mano con deformidades, pero que es perfectamente funcional y que ya no duele.


¿Por qué es importante un correcto diagnóstico de la artrosis erosiva de manos?

Es importante saber diferenciar la artrosis erosiva de otras dos enfermedades articulares que también afectan a las manos, son la artritis reumatoide y la artritis psoriásica. Estas dos patologías, pueden afectar otros órganos más allá de la mano y provocan una afectación articular con mucha más inflamación y destrucción. Por este motivo el enfoque y manejo de estas tres enfermedad es muy distinto y el tratamiento y el pronóstico también.


¿Cuál es el tratamiento de la artrosis erosiva de manos?

El tratamiento de la artrosis erosiva tiene como objetivo paliar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los enfermos. La artrosis de manos debe tratarse con antiinflamatorios en el momento de más inflamación y con analgésicos si hay dolor entre los brotes. Existen además otros tratamientos coadyuvantes tópicos con capsaicina, árnica o antiinflamatorios, baños de agua caliente o de parafina,…
Se han probado otros tratamientos con terapias alternativas, corticoides, fármacos inmunomoduladores, complementos alimentarios, terapias biológicas, pero ninguno ha demostrado plenamente su eficacia (esto no quita que en casos individuales no puedan ser efectivos). Hay fármacos y complementos vitamínicos como el condroitin sulfato o la glucosamina que en ocasiones han demostrado efectividad. En cada caso se deberá valorar el beneficio/riesgo para decidir si deben utilizarse.
En aquellos enfermos con mucho dolor e inflamación y que no mejoran con ninguno de los anteriores tratamientos se puede plantear la posibilidad de realizar infiltraciones.

¿Es la artrosis de manos una enfermedad inmunológica?
Está claro que la artrosis nodular de manos o artrosis erosiva es una enfermedad inflamatoria. Las biopsias de sinovia articular así lo han demostrado. Existen algunos puntos a favor de que sea una enfermedad mediada por nuestro sistema inmunológico, entre estos el hecho que se asocie con frecuencia a otras enfermedades autoinmunes, como la tiroiditis de Hashimoto o el Síndrome de Sjögren entre otros.
En los enfermos con artrosis nodular deberán descartarse estas patologías.

¿Qué es la rizartrosis?
En la mano es muy frecuente también la afectación de la articulación trapeciometacarpiana, la de la base del dedo pulgar. Es una artrosis muy frecuente, y en este caso es debida básicamente al desgaste de la articulación. Esta articulación es la que utilizamos para hacer la función de pinza con las manos, uno de los movimientos que más realizamos con nuestras manos a lo largo de la vida.
El tratamiento de la rizartrosis es semejante al de la artrosis nodular de manos. En los casos más graves y de difícil control pueden ser de utilidad las infiltraciones e incluso la cirugía.

Artrosis de la columna cervical o cervicoartrosis

¿Qué es la artrosis de la columna cervical o cervicoartrosis?
La artrosis de columna cervical es una enfermedad muy frecuente y típica de personas de mediana y avanzada edad, provocada por desgaste en las vértebras cervicales o estructuras adyacentes. Se presenta con dolor en la zona cervical, que empeora con el movimiento y mejora con el reposo, siendo especialmente importante al inicio de los movimientos. El dolor cervical, suele empeorar en las épocas de más frio o cuando hay mucha humedad. A veces puede extenderse hacia los hombros o la cabeza.
El diagnóstico de la cervicoartrosis se basa, en la historia clínica, la exploración física (la movilidad de la columna cervical está disminuida) y en la radiología simple. En la radiografía pueden observarse unas imágenes típicas llamadas osteofitos.


¿Por qué es importante un correcto diagnóstico?

En el 85% de personas sanas, sin dolor en las cervicales, encontramos imágenes típicas de artrosis cervical en la radiografía simple. Es habitual que las personas con cervicalgia sean diagnosticadas de artrosis, cuando en realidad el dolor que presentan está causado por otro motivo.
La contractura cervical y el síndrome cervicocefálico son muy frecuentes en gente de mediana edad y se presentan con dolor cervical, sensación de inestabilidad y dolor de cabeza. Al contrario que los enfermos con artrosis cervical estos enfermos no suelen presentar limitación en la movilidad.


¿Cuál es el tratamiento de la artrosis cervical?

Los tratamientos existentes van dirigidos a la mejora de los síntomas y por tanto al aumento de la calidad de vida.
El tratamiento principal de la artrosis cervical son los ejercicios diseñados para reforzar la musculatura de la zona, con ellos se mejora el dolor. Dependiendo de la intensidad del dolor será importante también tratar al enfermo con analgesia o con distintas técnicas de rehabilitación.

Artrosis de la columna lumbar o lumboartrosis

¿Qué es la artrosis de de columna lumbar o lumboartrosis?

La artrosis de columna es una enfermedad muy frecuente y típica de gente mayor, provocada por el desgaste de algunos elementos de las vértebras o estructuras colindantes a las mismas.  La artrosis de columna lumbar se caracteriza por dolor en la parte baja de la espalda, que empeora con el movimiento y que mejora con el reposo, siendo especialmente intenso al inicio de los movimientos, suele empeorar en las temporadas de más frio o cuando hay mucha humedad. El dolor lumbar a veces puede irradiarse (bajar) hasta los muslos e incluso hasta las rodillas, pero no por debajo de las mismas.
En el diagnóstico de la lumboartrosis es importante caracterizar bien el tipo de dolor mediante una completa historia clínica y exploración física. En la radiología simple se pueden observar imágenes típicas de este tipo de patología como son los osteofitos.


¿Por qué es importante un correcto diagnóstico?

La lumboartrosis debe diferenciarse de otras enfermedades que cursan también con dolor lumbar como principal síntoma, ya que los tratamientos pueden ser diferentes. Sobre todo de la lumbociatálgia (o ciática) y de la contractura vertebral lumbar. En la ciática el dolor de espalda se acompaña de hormigueo, sensación de corriente eléctrica o pérdida de fuerza y el dolor puede irradiar hasta los pies.


¿Cuál es el tratamiento de la artrosis lumbar?

Los principales objetivos en el tratamiento de la artrosis lumbar son el control del dolor y mantener la funcionalidad de la columna lumbar, para conseguir de esta manera una buena calidad de vida, además de un enlentecimiento de la progresión de la enfermedad.
Serán de capital importancia los ejercicios para reforzar la musculatura de la zona, con ellos mejora el dolor y se frena la progresión de la enfermedad. Por otro lado, es importante tratar el dolor con analgesia, la elección del fármaco dependerá de la intensidad del dolor y de las características de cada enfermo. En algunos casos pueden ser de ayuda las ortesis (por ejemplo fajas) o incluso tratamientos con infiltraciones de diferentes sustancias.

Artrosis de rodilla

¿Qué es la artrosis de rodilla?
La artrosis de rodilla o gonartrosi es una enfermedad muy frecuente y típica de gente mayor. Está provocada por el desgaste de la articulación de la rodilla. Se presenta con dolor en las rodillas, sobre todo al andar o subir o bajar escaleras y es especialmente importante después del reposo,  al inicio de los movimientos. Este dolor puede llegar a ser muy intenso e invalidante y a veces se acompaña de hinchazón de la rodilla.
¿Por qué tengo artrosis de rodilla?
La presencia de artrosis de rodilla se asocia sobre todo a la edad, aumentando con esta.  Pero hay otros factores muy importantes que se asocian a esta enfermedad y sobre los  que podemos actuar. El más importante y conocido es el sobrepeso y la obesidad . Otros son la falta de ejercicio, lesiones u operaciones previas en la rodilla o la mala alineación de las extremidades inferiores.


¿Cuál es el tratamiento de la artrosis de rodilla?

Los principales objetivos del tratamiento son el control del dolor, el mantenimiento de la funcionalidad de la articulación, evitar la progresión de la enfermedad y la mejora de la calidad de vida.
Los  tratamientos más importantes en la artrosis de rodilla son la pérdida de peso (si existe) y los ejercicios para reforzar la musculatura de la zona. Así se mejora el dolor y se frena la progresión de la enfermedad. Por otro lado será importante el tratamiento del dolor, los fármacos indicados dependerán de la intensidad del mismo y de las características de cada paciente. Estos pueden ir desde analgésicos simples como el paracetamol hasta los mórficos, debiéndose evitar la toma crónica de antiinflamatorios.
Si a pesar de ello no se encuentra suficiente mejoría, puede valorarse la infiltración intrarticular de corticoides o de ácido hialurónico. Existen también una serie de productos llamados condroprotectores,  que pueden ser útiles en casos seleccionados para intentar disminuir la progresión de la enfermedad.
Finalmente, si todo esto fracasa, siempre queda la posibilidad de proceder al recambio articular y colocar una prótesis de rodilla.

Artrosis de cadera

¿Qué es la artrosis de cadera?

La artrosis de cadera o coxartrosis es una enfermedad frecuente y típica de gente mayor, producida por el desgaste de algunos elementos en la articulación del fémur con la pelvis. Provoca dolor en las caderas o en las ingles, sobre todo al andar y al inicio de los movimientos (por ejemplo al levantarse de una silla). Este dolor puede llegar a ser muy intenso e invalidante y a veces puede irradiarse a las rodillas.

¿Por qué tengo artrosis de cadera?
La presencia de artrosis de cadera se asocia sobre todo a la edad, pero hay otros factores también importantes que se asocian a esta enfermedad y sobre los que podemos actuar. El más importante y conocido de estos factores es el sobrepeso u obesidad, pero hay otros como la falta de ejercicio, la mala alineación de las extremidades inferiores, o las lesiones u operaciones previas en la cadera o en las extremidades inferiores.

¿Cuál es el tratamiento de la artrosis de cadera?
El principal objetivo en el tratamiento de la artrosis de cadera es el control del dolor y el mantenimiento de la funcionalidad de la articulación, además de intentar evitar la progresión de la enfermedad. Con ellos podemos mejorar la calidad de vida del paciente.
Serán de máxima importancia la pérdida de peso (si existe sobrepeso u obesidad) y los ejercicios para reforzar la musculatura de la zona. Con ellos mejoraremos el dolor y se frenará la progresión de la enfermedad. Por otro lado será importante tratar el dolor con analgesia, la elección del fármaco dependerá de la intensidad del dolor. Estos pueden ir del paracetamol a los mórficos, debiéndose evitar la toma crónica de antiinflamatorios. Al contrario que en la artrosis de rodilla, en este caso el tratamiento tópico (como geles o cremas) no suele ser efectivo.
Si a pesar de ello no se encuentra suficiente mejoría puede valorarse la infiltración de corticoides o de ácido hialurónico. Existen también una serie de productos llamados condroprotectores, como el condrotin sulfato o el sulfato de glucosamina que pueden ser útiles en casos seleccionados para intentar disminuir la progresión de la enfermedad.
Finalmente, si todo esto fracasa, siempre quedará la posibilidad última de proceder al recambio articular y colocar una prótesis de cadera.

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